Sossego
Pousada

En una de las islas más bellas y preservadas de Brasil, con aguas tranquilas y cristalinas, la Posada Sossego Boipeba mantiene la tranquilidad y la naturaleza en sus jardines.

Las suites tienen el objetivo de colaborar con la tranquilidad de la isla y mezclarse a los jardines y a los pájaros que nos visitan a diario.

NUESTROS JARDINES

Nuestros jardines son una expresión natural de la flora de la Selva Atlántica y atraen a varias especies de pájaros, animales e insectos curiosos.

Aunque el Tié Sangue sea el pájaro más llamativo de todos, las tres especies de Picaflor traen a los pájaros más traviesos y celosos de sus flores, principalmente de las heliconias, que defienden y disputan con picos y vuelos rasos entre la gente. La Gameleira al lado de la ducha de jardín demuestra también el vigor del bosque y la rapidez con que todo se modifica en una selva subtropical en una isla preservada.

Y después de un día de sol intenso, la sombra de los plátanos y de las heliconias, el frescor del pitanguero, el exotismo del cacao y el inmenso mango ofrecen un clima tranquilizante y acogedor.

Bar

Como el nombre lo dice, Sossego Boipeba ofrece un lugar tranquilo. Pero como nadie es de fierro, el Snooker Bar tiene una mesa oficial, música y tragos diversos para huéspedes, sus invitados y, ocasionalmente, visitantes más bien conocidos de nosotros.

Los huéspedes pueden hacer la selección de la música ambiente, ya que tienen acceso al sistema de sonido y a la televisión (la única en la posada).

Desayuno

Nuestro desayuno incluye desde las opciones tradicionales hasta opciones regionales, aceptando también sugerencias dadas por huéspedes con anticipación sobre necesidades especiales o restricciones alimenticias.

Anilda, nuestra cocinera, con su risa graciosa, personalidad curiosa, conversadora y servicial, se encanta cuando elogian su delicioso cuzcuz dulce de tapioca con almíbar de coco, algo medio dulce y medio salado, leve, suave, difícil de explicar. Entre todos los jugos, pitanga y jobo [cajá] se destacan como los más frescos, aunque el jugo hecho con las graviolas y cacaos cogidos aquí mismo sean los más exóticos, disputando con el cupuazú y la mangaba. Además, las mangabas forran buena parte da isla... y ellas se parecen con olivos.